Tengo una visión

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Una visión sensual, con rostro humano, de horizontes que miran más allá de la barricada informativa, forjada a base de observación, de meter la pata, de blogs escondidos, de libros de “taxi-ayuda”, de escuchar sin tener en cuenta la edad y de muchos pequeños detalles con importancia.

El pensamiento estratégico debe estar implicado con la ejecución. A veces se trata al pensamiento estratégico como algo teórico, incluso parece sentirse cómodo en el respaldo de un sofá de Power Point, elaborando teorías sin descender a la praxis. Estoy convencido de que ha de dar un paso adelante e involucrarse en el barro del HACER. Porque “hacer” es también una forma de pensar. Más aún, es una forma de aprender. O en palabras de Chris Argyris,

“Creamos en la capacidad para reflejar nuestro pensamiento mientras actuamos”.

El primer compromiso de una estrategia es crear una visión. Una visión a largo plazo, que vaya más allá del siguiente trimestre, que marque de forma inequívoca el estadio que queremos conseguir, y dé sentido al trabajo que desarrollan las personas. Una visión que inspire y defina un entorno en el que las ideas puedan desarrollarse en el tiempo.

Estamos inmersos en el cortoplacismo. Casi todas nuestras acciones son tácticas, temporales, sin más horizonte que el próximo trimestre. Y si no reflexionemos sobre lo que sugiere la teoría de Arquetipos del desplazamiento de carga, que nos anima a buscar la solución fundamental. “Ante la presencia de un problema, se busca una solución fácil que resuelve algunos de los síntomas en lugar de adoptar las soluciones fundamentales de fondo, más difíciles. De esta forma se desplaza la carga del problema a soluciones cosméticas, que sólo atenúan los síntomas, dejando intacto el problema subyacente”.

Debemos crear una visión compartida que nos impulse a alcanzar nuestras metas. Y digo bien, compartida, porque o nos implicamos todos o no salimos de ésta.

Sabemos que las personas con un propósito llegan a tener objetivos mucho más ambiciosos. Impliquémoslas y ganaremos todos. Sin olvidar que es responsabilidad de la gerencia liderar ese cambio y crear las condiciones para que ocurra.

Un ejemplo fue el Grupo Shell, pionero en la forma de definir su estrategia participativa, en lo que llamaron “modelos mentales”.

Otros especialistas lo han llamado “el compromiso con la totalidad”.

I have a dream I have a Vision

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About the Author

Sergiman Sergi Manaut, Generador del Cambio. Es la intersección entre innovación, estrategia y coaching

Sergi Manaut